El pasado sábado 8 de febrero, a las 19:00 horas, celebramos en nuestra capilla la tradicional Misa de Hermandad, una cita imprescindible que nos reúne cada mes para compartir en comunidad nuestra fe y devoción a la Virgen del Rocío.
En esta ocasión, tuvimos el placer de contar con la participación de nuestro Coro de la Hermandad, que volvió a poner su nota musical en la celebración tras un tiempo de descanso. Después del parón navideño y de varios ensayos en preparación para los próximos compromisos, regresaban con ilusión a nuestra capilla, acompañando con sus voces este momento tan especial.

Foto Kike Larrarte
La Santa Misa es el rito central y principal de culto a Dios en la Iglesia Católica. El Catecismo nos enseña que, en la Eucaristía, se hace presente el mismo sacrificio del Calvario, un misterio de amor que nos recuerda el verdadero significado de nuestra fe y la importancia de la comunidad cristiana.
Durante la celebración, contamos con la presencia de nuestro Hermano Mayor y miembros de la Junta de Gobierno, que nos acompañaron en esta homilía tan especial. Un momento de recogimiento y oración en el que, como hermandad, renovamos nuestro compromiso de vivir según los valores del Evangelio.
El templo es mucho más que un lugar de reunión; es el espacio donde encontramos a Dios, donde su presencia nos acoge y fortalece. En la Santa Misa, vivimos ese encuentro definitivo con Él a través del cuerpo y la sangre de Cristo, muerto y resucitado por nosotros.

Foto Kike Larrarte
Tras la celebración, los hermanos compartimos un rato de convivencia fraterna, disfrutando de un ambiente de hermandad en el que la alegría y la camaradería estuvieron muy presentes.
Seguimos caminando juntos como hermandad, con fe y devoción, siempre al amparo de nuestro Bendito Simpecado.